«El humo sube y, como yo/cambia de forma/y quiere ser mejor.»
Malconsejo: Aunque no es una palabra reconocida por la RAE, podría ser una formación coloquial que se entiende fácilmente por la combinación de «mal» y «consejo», y vendría a ser una opinión, sugerencia o recomendación que se da a alguien para orientar una actuación, pero que resulta ser errónea o perjudicial…sin embargo el nombre de la banda castellonense activa entre 1994 y el año 2000, al contrario de lo que por lo menos yo he pensado desde el primer día, hace referencia a una calle de Segovia donde vivía el mejor amigo de Santi Campos durante su paso por la ciudad del Acueducto, y con el que se carteaba, que tiempos y que acción ya tan lejanos, con cierta frecuencia cuando se mudó de ciudad, una calle que según parece, no era muy recomendable en lo referente a la moral, y que sería el equivalente a la calle Padilla de la capital vallisoletana por esos años…eso y otras historias íntimas que se resumen en esas dos canciones que dedicó a su padre, las descubrimos en la cercanía y la intimidad que aporta una pequeña sala, lugares donde la música cobra su verdadero valor, aunque en los últimos tiempos estén en plena decadencia, siendo reemplazadas por festivales y grandes concentraciones donde prima el postureo y el estar por estar.
La banda de power-pop castellonense contó con la participación del protagonista de esta entrada, segoviano de nacimiento, castellonense de adopción; Santi Campos. A su fin le ha seguido una carrera en solitario con un primer disco, «Pequeños incendios» (2002), a la que se sumó otra banda, Amigos Imaginarios y otra, más actual, que se mueve por los terrenos de la americana o del country, Back To The Hills, una formación que se acercan al folk lleno de melodías de los Byrds o el primer Neil Young; al final un montón de años, treinta, que se dice pronto y que condensan con una gira acústica que lleva su música y su guitarra por diferentes escenarios de esta España algo crispada en los últimos tiempos.
Dice que escribió su primera canción con dos acordes y un poema de Manuel Machado, en séptimo de EGB, pero que con el tiempo y los años a aprendido a ser como un artesano, aunque en ciertas ocasiones y como le pasaba en los primeros momentos, «a veces las canciones salen solas, de forma que casi no puedes evitarlo». Empapado, en sus inicios, de la música de bandas como Violent Femmes, los Clash, Gabinete o Parálisis y todas esas bandas de la movida madrileña punkeras o de rock siniestro al llegar a un Castellón luminoso, se empapo de gente como los Seeds, los Real Kids, los Leopards, Flamin’ Groovies, Dictators, o los eternos Ramones junto a la hornada punk de los años 90´, como los norteamericanos Green Day.
Entre medias, caídas al agujero y salidas de él y un disco en solitario; «Cojones» (2016), un trabajo que fue un experimento donde «quería probar otras formas de hacer música y, por ejemplo, muchas de esas canciones están hechas sin usar una guitarra», y del que se arrepiente de haberlo llamado así…«es la única cosa un poco relevante de mi carrera de la que realmente me arrepiento», sentencia con rotundidad.
Parte de esas canciones, más de 140 o más, creo que llegó a decir, en un momento sonaron en un Café Teatro entre amigos y familiares, porque, como todos, no rehuye del éxito, aunque como a la mayoría, le haya sido en alguna ocasión esquivo, no tanto por el dinero sino porque, «eso me habría facilitado las cosas, me habría permitido tocar más y en mejores condiciones», y el que diga lo contrario miente, y es que ha estas alturas de la película comenta que «le encanta ver lo que la gente, sean dos o doscientos o los que sean, siente cuando va a mis conciertos».
Después de 30 años Santi Campos, guitarra y voz, llego con esa «Gira Acústica 30º Aniversario», al Café Teatro de Valladolid el pasado 25 de noviembre de 2025, un martes de noviembre con algo de frio en la sala y un equipo que no estaba en las mejores condiciones para reafirmarse en esa idea de que ha «encontrado una forma de hacer las cosas que a determinadas personas les llega y les gusta mucho», y confirmarnos que no va a dejar de tocar ni de hacer discos, aunque el reconocimiento mayoritario le sea esquivo.









