El tiempo en La Vaticana lo marca la pequeña plancha del Cuco, el bar de la rebelde Aldea de San Miguel…o eso cuenta una antigua leyenda de la localidad; y en este espacio cultural de un pueblo con poco más de 212 habitantes han presentado su nuevo trabajo, autoeditado, palabro que cobra más de un significado en estos tiempos convulsos, los chicos de Gruff.
«Back to roots» (2026) es el cuarto trabajo de la bande de Portillo y que se une a los anteriores, «NothingLikeRock»(2013), «Sick»(2015) y “Swamp Tales”(2021), una vuelta a esos sonidos iniciales de guitarras llenas de electricidad, potentes y básicas. La banda son pasión y corazón; o corazón y pasión; como queramos decirlo, todo ello envuelto con muchas ganas de disfrutar y pasarlo bien, dejando a un lado agradar a los grandes medios o alcanzar una popularidad efímera y frágil…que doy por descontado si en lugar de ser una modesta banda de una localidad de Tierra de Pinares, fueran del corazón de la capital del reino o de tierras catalanas, serían mucho más mediáticos y reconocidos, y no pasarían desapercibidos para la mayoría del público y que sus diferentes trabajos, o por lo menos algunos, seguro, serían seguidos y venerados por más de un entendido de la prensa musical nacional.
Once temas de rock clásico, blues, y ambientes sureños por todos sus poros que entre pastas y cerámica de Portillo destilan estos cuatro tipos y que presentaron junto a otros temas de sus anteriores trabajos en una noche, de por sí, cálida, pero que acabó tórrida y llena de magia. Rober V. Monroy, guitarra y la voz de la banda, una voz áspera que encaja a la perfección con la esencia de la formación; Jaime Represa, a la guitarra y coros, sin lugar a dudas el mejor musico con el mejor outfit, siempre con ese gusto exquisito en la eleción de las camisas, pantalones y sin olvidarnos esos zapatos, y que, por descontado, lo traslada a su impecable forma de tocar, y una base ritmica de lo mejorcito de la ciudad; Óscar Lázaro sublime a la batería y, en el lado opuesto, con ese aspecto de malote, pero solo en apariencia, pero que esconde un pedazo de músico y que, él, solo sostiene y da coherencia al resto de la formación, Martin Gilsanz, al bajo…todos ellos un verdadero lujo para la pequeña historia musical de esta ciudad, y que en esta ocasión conto con la colaboración a la trompeta de Toño Campomanes.
Gruff, esa palabra que podríamos traducir libremente como pasión por el rock, nos acercaron esos aires fronterizos encerrados en «Back to roots» al Espacio Cultural La Vaticana de la Aldea de San Miguel el pasado 5 de Junio de 2026, una luz entre tanta mediocridad.











