Por unas horas el Octavo Arte se convirtió en un honky tonks, esos típicos bares donde antaño sonaba ragtime, pasando por el hillbilly para acabar a mediados de los años 50 del pasado siglo a ser sinónimo de música country. Para ello sus responsables viajaron a la Costa Este de Norte América y recurrieron a una banda de Boston que anda de gira por estas tierras presentando sus más recientes trabajos, dos discos que son como unos hermanos mellizos, rellenos de 16 canciones en un trabajo cuidadisimo: «Little by little» (2025) y «Piece by piece» (2025); que se convierten en un homenaje a la obra del trovador de Nueva Jersey, Bruce Springsteen.
«Nos intimidaba interpretar sus canciones porque son tremendamente icónicas. Si íbamos a hacerlo, teníamos que enfocarlo desde la perspectiva de nuestra música, y era todo un desafío -explican- Así que elegimos aquellas canciones que significaban algo para nosotros, las que formado parte de la banda sonora con la que hemos crecido, las que sonaban de fondo en la cocina de nuestras casas, mientras conducías camino a la escuela, o simplemente, mientras vivías tu vida. Siento que con esta colección de canciones hemos sido capaces de decir algunas cosas que no había sido aún capaz de expresar con mi propio trabajo», cuentan sobre el desarrollo de este proyecto, un proyecto que surgió, según cuentan, cuando escucharon por la radio a un músico de Massachusetts, famoso por su banda de hard rock de los noventa y más tarde atraído por una de esas típicas reinvenciones al country, arremetiendo contra los postulados políticos y sociales de Springsteen y animaba a no volver a escuchar ni una sola de sus canciones.
Trabajo donde bucean en el inacabable legado y le dan su toque personal que las acerca a un estilo de country & western clásico, que distribuyen en un concierto, intenso y lleno de emociones, con temas de su anterior banda, esos Girls, Guns & Glory, y que debido a la polarización política en general, pero especialmente al problema con el uso y control de las armas que se vive ya hace mucho tiempo en USA, en el año 2018, decidieron quitarse ese nombre como grupo y pasar a llamarse Ward Hayden and The Outliers. Junto a Ward Hayden, voz y guitarra rítmica; le acompañan en esta nueva visita, y es que los de Boston ya son casi unos habituales de la escena peninsular, Greg Hall, al bajo y coros; Sam Crawford, guitarra y steel guitar; Tyler Marshall, guitarra y coros; Patrick Brown a la batería.
Una delicia de concierto donde un quinteto enamorado del country, del blues y de la música americana de raíz más eléctrica y auténtica, convirtieron a una modesta cervecera segoviana en un típico bar norteamericano donde poder disfrutar de música en directo mientras tomas unas cervezas con los amigos y donde se rindió respeto y admiración a uno de los mayores artistas que ha generado este negocio de la música. Con ese pequeño margen de cortesía los de Boston arrancaron con ganas; «Can’t stop a train», «Rock´n´Roll», «Root Cellar», «Empty Bottles», se sucedieron sin pausa…sonaron con ese aire vaquero los temas protagonistas de sus dos últimos trabajos; “Glory Days”, «Youngstown”, “Dancing in the Dark”, la enérgica “Cadillac Ranch”, o casi cerrando, “Brilliant Disguise”…sonando como fin fiesta ese «Inverted Valentine» el tema que daba título a uno de sus álbumes en el 2008, casi nada; y es que el músico de Boston que se formó en la música country y el rock primigenio a través de las cintas de cassette de su madre, cuenta con una larga historia detrás de él.
Ward Hayden & The Outliers se acercó gracias a la iniciativa WIC Segovia, el pasado 16 de Noviembre de 2025 a la Cervecera Octavo Arte de Segovia; y como marcaba ese acrónimo colocado en la entrada del recinto, WHATO ❤️ SEGOVIA y nosotros a ellos.











