Hace 7 años, el tiempo pasa muy rápido, el señor Will Hoge acompañado de su banda aterrizó en Riaza. Lo que escribí ese día empezaba con una palabra: «¡BRUTAL!…….solo con esa palabra es suficiente para definir su concierto…..»; y si a eso le añades que, en esta ocasión, tienes la posibilidad de verle a escasos metros, de disfrutar de su música y que, casi, te la susurre al oído, ese adjetivo se queda corto. y esa es una de las razones, entre otras muchas, por la que tenemos que disfrutar de la música en directo en las pequeñas salas, esos lugares que se convierten en templo de la música…porque un festival molara mucho, y nos dará mucho caché a lo largo del verano, pero nunca tendrá la magia de una pequeña sala.
Apareció solo sobre el escenario con su guitarra…la emoción y el silencio dio paso a «Deadbolt», poco a poco se fueron añadiendo los restantes miembros de esa Rock and Roll Band, que le acompaña en esta aventura: Jon Tyler Wiley a la guitarra y mandolina; Christopher Griffiths al bajo; Mark Masefield a los teclados y acordeón junto a Brady Blade a la batería, un tipo que acumula un currículum de colaboraciones para dejar de respirar, Emmylou Harris, Steve Earle, Dave Matthews, Lucinda Williams…ahí es nada.
De la intimidad inicial dimos paso a un vendaval de lo que es una banda de rock and roll…«Too Old to Die Young», «Better Off Now», «It’s Just You», «Little Bitty Dreams», «Even the River Runs Out of This Town»…con el vello erizado y lleno de emociones continuamos disfrutando de un concierto que nos estaba marcando, de uno de esos días que recordaremos, mucho tiempo después, como uno de esos conciertos que nos dejaron huella…y a fé que a estas alturas, tampoco son tantos, sigo recordando ese concierto en el año 1983 o el 1984 de los californianos The Blasters, en el Salón Cibeles de Barcelona, después sonaron, ya no se si en ese orden «Postcards & Payphones» y «Gilded Walls». Hoge, con la mandolina y Mark con el acordeón bajaron y se mezclaron entre la gente, dejándonos sin aliento. Subieron, poco a poco al escenario para sentarse, el músico oriundo de Nashville, Tennessee, a los teclados e interpretar junto a Mark Masefield, «Cold Night in Santa Fe».
A lo largo de casi dos horas de concierto tuvimos momentos para encarar temas acústicos, dar paso a la energía que aporta la electricidad, pero sobre todo de disfrutar de un quinteto que nos hizo volver a creer en lo que es una banda de rock and roll. Contábamos, en la pasada entrada, que el gusto por el country le vino de escuchar los vinilos de su padre y a lo largo de sus años de carrera se ha rodeado de un cancionero sublime digno de un contador de historias, a la manera de los trovadores de antaño, pero mucho más feroz.
Will Hoge and his Rock and Roll Band, sin necesidad de trucos, de humo o de fuegos artificiales, nos recordó que una tarde de domingo puede ser un buen día para descubrir que a estas alturas y en estos tiempos confusos, todavía existen «cantautores de vocación rocanrolera que son capaces cada noche de volver a hacernos creer en la magia de las canciones» en una Sala Octavo Arte de Segovia el pasado 18 de Octubre de 2026, dentro de la excelente programación del Winter Indie City (WIC), ese festival, como ellos mismos lo definen, «intermitente asquerosamente independiente».
Me reitero «¡BRUTAL!».