20 años de festival es una cifra bastante redonda para celebrarla, sobre todo si esos años hacen referencia a un festival de jazz en un pueblo de Castilla. Cuenta, José Luis Gutiérrez, el programador de este casi milagro, si existieran los milagros, que sus orígenes surgen de «una propuesta al entonces alcalde de Boecillo, Pedro Luis Díez Ortega, cuando se vivía un momento en el que era muy difícil hacer cultura de verdad en los pueblo», pero presiento que veinte años después, en la mayoría de pueblos de esta Castilla, eso de programar música sigue siendo igual de milagro, así que, ¡sí!, podemos casi asegurar que este Boecillo en una especie de oasis en esta seca y áspera comunidad, o provincia (que no todo en la comunidad es un secarral), basta con girar un poco la cabeza hacia la irreductible Aldea, y la prueba es que, «los años pasaron y los equipos de gobierno también, pero sorprendentemente todos ellos lo han cuidado y han apostado por él para que continuase siendo un referente en la provincia», como añade.
Que el jazz en un género cuyo eclecticismo, sea por necesidad o conveniencia, es más que evidente. Los festivales se convierten en sacos donde empezamos a meter y meter, pero, claro, todo tiene un cierto límite y no todo vale…aunque siempre nos quede la excusa de que todo el mundo tiene derecho a disfrutar de la música. Al margen de calidad, que nunca en este blog la hemos cuestionado de ninguna de los grupos que lo alimenta…y ya van unos cuantos, la formación afincada en Madrid con raíces cubanas de la mayoría de sus componentes, se mueve y nos ofrece un viaje por la música popular cubana, inspirado en las «descargas» cubanas, unas sesiones musicales de improvisación colectiva, que nacieron al principio de la década de los 50 del pasado siglo al modo del jazz, (aquí puede que encontremos la justificación), pero basadas en los ritmos tradicionales y la armonía de Cuba, resumidos en el son, el danzón, el bolero, el mambo, la guaracha, la rumba o el cha cha chá…algo así como programar al enorme Elliott Murphy en un festival de música electrónica tipo Tomorrowland, por decir un nombre.









