Santiago de Chile, Sicilia con un trocito de Paraguay y un pueblecito de la áspera Castilla se unen de la mano de este trío para bajar el telón de una XX Edición de un ValladolidJazz que ha brillado a pesar de las zancadillas que sufre.
En el medio del escenario, sentado, Christian Gálvez, instrumentista clave en la música contemporánea escondido a medias, detrás de ese enorme bajo eléctrico de seis cuerdas marca AYS, nos ofreció una masterclass de esas técnicas denominadas «Chord Melody» y «auto acompañamiento» que ha desarrollado a lo largo de su carrera; de él cuentan que es un músico muy bregado en el mundo del jazz, el rock, la fusión o el folklore, y que ha participado en numerosos proyectos con artistas reconocidos. Es el dueño del primer sello discográfico de jazz en Chile, Pez Records; y cuenta con un buen número de reconocimientos como el Premio Altazor en los años 2000 y 2007, en Chile; el Premio Gardel en los años 2004 y 2016, en Argentina; y ha estado nominado a los Grammy Latinos en el años 2017.
Flanqueándolo, por un lado, la batería de Tommy Caggiani, un viejo conocido de este blog. Viajero y conocedor de medio mundo, Sudamérica, Estados Unidos, Bélgica y últimamente en distintos lugares de esta convulsa Península, son testigos de su paso, paso que le han servido para que calen en él las diversas culturas musicales de todas esas regiones que consiguen que su música sea ecléctica, heterogénea, rica en ritmos, matices y sonoridades, generosa, optimista, energética y alegre, como sentencian en algunos medios, su música es «una forma de sonar que celebra la vida». Con su proyecto Tommy Caggiani Therion Project ya nos visitó en un lejano XI Festival de Jazz de Castilla y León, un 16 de Abril del 2016,cuando el actual ValladolidJazz era bandera de este genero en toda la comunidad, y se celebraba, curiosamente, en fechas que no coincidian con otros festivales de Jazz de la comunidad, el PalenciaJazz sin ir más lejos, consiguiendo fusionar los ritmos étnicos y la improvisación del jazz.
En el lado opuesto José Luis Gutiérrez, y este si que no necesita mucha presentación en este blog. El compositor López de Guereña definió su música como «el silencio asesino», una música que a través de su saxofón es apasionada, intensa y diferente; y el enorme Chucho Valdés dijo refiriendose a él: «Es dificilísimo encontrar un artista tan bueno y tan original».
Los tres vinieron a contar una milonga, a una sala abarrotada, y es que no podemos negar que todas las sesiones han tenido una muy buena afluencia de público, incluido ese frío e industrial LAVAJazzClub donde, antes de los conciertos principales y a su conclusión, diferentes grupos de la comunidad logran una visualización que de otra manera no conseguirían, y, entre milonga y milonga, nos deleitaron por un viaje musical por latinoamérica a través de un viaje sonoro único…«Bésame mucho», «Moliendo café» o «Alfonsina y el mar», para concluir y bajar la persiana después de una muy prolongada ovación, y ojo, al margen de amistad o de simpatías, en todos los años que llevo realizando fotografías en este festival sin duda a sido la más prolongada en tiempo; concluir con esa milonga de ritmo apagado y tono nostálgico donde la guitarra se reemplazó por el diálogo entre un bajo, una batería y un saxofón.
Tommy Caggiani, Christian Gálvez y José Luis Gutiérrez cerraron la XX Edición del ValladolidJazz, en la Sala Concha Velasco del Lava de Valladolid el pasado 28 de Noviembre de 2025.













