En una pasada presentación del libro de Josele Santiago, “Desde el Jergón”, el músico defendía la importancia de los conciertos en salas de aforo intermedio, 300-400 personas; pero en los últimos años y en un futuro cercano, lo que mueve y revitaliza la música en directo, y, sin duda, al público, son los festivales y este Vibra Mahou Fest, certificando el compromiso de la cervecera con la música en directo, en una gira que acercará la música a diferentes ciudades como León, Gijón y Segovia, recala, inaugurando este viaje, en Valladolid de la mano de ELYELLA, las madrileñas Marlena, las cántabras Repion, los locales Salto Base y los veteranos Sidonie
Con mucha puntualidad, casi británica, rompieron la cinta de salida los vallisoletanos Salto Base, ganadores del Ondarock hace un par de años, en el 2024. Y con el permiso de los muy veteranos Sidonie, se convirtieron en los auténticos triunfadores de la jornada…y eso que eran los primeros. Con una pegatina de Extremoduro en la guitarra de Santiago marcando el camino que les guía, y con ese aspecto de malotes perdona vidas que ahora impera en todas las bandas si observamos todas las fotos de promoción, no se si intentando imitar y recuperar el espíritu del rock de los años 70,-80, o del punk; a base de guitarras, energía y estribillos que enganchan, empezaron a poner el listón a un cierto nivel. Ellos son, Santiago Sanz a la voz y guitarra; Iker García a la guitarra y Rafael Rivera a la guitarra y teclados, completados, para esta aventura, por una sección rítmica integrada por Carlos Rodríguez a la batería y Juan Moral al bajo.
Casi sin interrupción y desde Cantabria llegaron Repion. Un trío reconvertido en dúo por circunstancias de la vida; dos hermanas, Marina Iñesta voz y guitarra y Teresa Iñesta, batería, enamoradas de los sonidos del grunge, o del pop-punk; desde Dover a Blink-182 o los popes del movimiento, Nirvana, todos ellos remezclados en su particular coctelera sonora de aquella manera. Dicen que su música refleja el desencanto de la generación millenial…aunque como contaban en una entrevista en Mondo Sonoro, todo puede ser a causa de “la madurez y la adultez”…cosas del paso del tiempo. Sobre el escenario Iris Banegas aportó el bajo a su sonido…pop-rock enérgico con aspiraciones y con vapores difusos de grunge.
Sin pausas llegó el turno de Marlena; otro dúo viejo conocido de este blog y, por descontado, asiduo a los festivales, en este caso desde Madrid, integrado por Ana Legazpi, voz y guitarra y Carolina Moyano a la guitarra, acompañados de una banda para la ocasión con camisas blancas y logo de la banda a la espalda, un poco con estética a orquesta Panorama. El dúo se mueve por los terrenos del pop-rock urbano y, por lo menos a mí, con un regusto a toques latinos que tanto gusta a las gentes de este país. Siguiendo la estela de Rosalía en su pasado tour, «Motomami World Tour», sobre el escenario diferentes cámaras que transmiten en directo, el directo…resumido, el músico interacciona con la cámara y no con la gente; si esto es el futuro, vamos bastante mal.
Llegó el turno de los veteranos Sidonie, unos clásicos en estos menesteres y en esta ciudad, y que llegaron con ese “Catalan Graffiti” (2025) su último trabajo bajo el brazo. Marc Ros, guitarra y voz; Jesús Senra, bajo, sitar y voz; y Axel Pi, batería; junto a Jordi Bastida apoyando con su guitarra los directos de la banda, y Edu Martínez a los teclados, arrancaron, directamente, a la yugular de sus seguidores que se desgañitaron coreando todos los temas, ya muchos de ellos clasicazos y los nuevos que aspiran a serlo, y es que sus nuevas canciones suponen una liberación y una ilusión comparable a sus primeros discos. Siempre un valor seguro.
Cerrando la noche, ya con el espacio convertido en una pista de baile, aparecieron ELYELLA. Con esa idea de que al subir a un escenario uno se transforma, se convierte en otra versión de sí mismo, María Eguizabal, ELLA, y El MØNØ, escondido detrás de una máscara, son asiduos de los mejores festivales de este país, con su derroche de energía, buen rollo y, dicen, los que entienden por descontado, inteligencia musical, pero a mí, esto ya me pilla muy, muy mayor.
En resumen, una buena iniciativa que apoya la música, sonido aceptable, teniendo en cuenta el sitio que es; producción y trato impecable y una muy buena entrada, más teniendo en cuenta que este día Valladolid, era un foco de diferentes actuaciones…cinco estrellas.
Salto Base



Repion

Marlena

Sidonie



ELYELLA