En esa montaña ancestral que es la música tradicional, en cualquiera de sus acepciones, los diferentes grupos o formaciones lo abordan, en su ascensión, de diferentes maneras, todas validas, por descontado.
Los más tradicionalistas la ascienden a pelo, a base de piolet, cuerdas y crampones, a la vieja usanza…los charros Mayalde puede que sean su máximo ejemplo, sin duda lo más puro pero que ha estas alturas, en este 2025, casi apocalíptico, es difícil que se acerque a las nuevas generaciones y es propia para quedarse encerrada dentro de oscuras salas de museo. Un ovetense colorista y visionario, Rodrigo Cuevas, ya hace una década la atravesó excavando un túnel a través de ella dándole y aportándole nuevos aires y frescura; y a su vera, con más o menos fortuna, le han seguido un buen número de formaciones intentando aprovechar su tirón y los nuevos paisajes que ofrece esta nueva vía; y luego tenemos a gente como Ángel Levid que con su Levid Folk la bordea y la rodea, acompañando a sus creaciones con esos aires tradicionales que le dan los ritmos que impone a su obra y esos instrumentos; pero que no puede ocultar su procedencia del mundo del pop o de la música más comercial, y que presumo que para los más puristas del género es casi como una bofetada.
Esas canciones que tenía escritas y con esa necesidad de presentarselas a la gente le llevó a emprender una aventura, ya hace más de una década, que queda reflejada en una familia, ya bastante amplia a lo largo de todo este tiempo; «Tradición contemporánea» (2013), «Echando canciones» (2015), «Las manos se me escapan» (2017), «A la vera de La Esgueva» (2018), «A caramelo» (2020), «El tiempo en mi piel» (2023), al que se suma este «Sol y Luna» (2025), que nos presentó junto a su banda y un montón de amigos y colaboradores, el pasado 4 de Mayo en el Teatro Cervantes, trabajos, que por cierto, que si que marcarían lo que verdaderamente tendría que significar el verdadero mundo Indie, aunque por sonido estén a una galaxia de ellos.
Gente como Ángel Levid, un tipo honesto y agradecido, forman parte de esas piezas anónimas, pero imprescindibles de esa magia que representa la música en cualquiera de sus variantes; y que no deja de ser en estos años cada vez más complicados una fuente de alergia, esperanza o alivio para mucha gente. Su nuevo trabajo cuenta que «es un proyecto profundamente personal», en el que afloran «emociones universales como el amor, la añoranza, la alegría y la honestidad». Rodeado de su banda; con sus inseparables Miguel Ángel Tabares, al bajo y Mario Castán a los vientos tradicionales y percusiones tradicionales a su vera; junto a Julio Garcia a las percusiones y Sandra García a la guitarra y las colaboraciones de la Escuela de Pandereta Cris Zagaleja, que, además, ha aportado un tema al nuevo trabajo, la Escuela de Dulzaina Tierra de Pinares, Fabio Martín al cajón y el violín de Águeda Sastre junto a los técnicos Jaime Vidal al sonido y Arturo Cacho con las luces, nos acercaron a esa nueva (vieja) senda que nos aproxima a ese universo de la música folclórica con nuevas letras y melodías junto a ese dinamismo y frescura que aporta desde ese nuevo camino que inicio ya hace más de una década.
Lévid Folk presentó su nuevo trabajo «Sol y Luna», en el Teatro Cervantes de Valladolid, el pasado 4 de Mayo de 2025,
Como él diría: «Salud y Música».









